“Preguntale a Cristina si es fácil”, habría sido la frase tajante con la que Macri replicó los cuestionamientos internos, en un claro recordatorio del peso político y la experiencia de gestión que el PRO le aporta al armado libertario.

La interna entre el PRO y La Libertad Avanza sumó un nuevo capítulo de alto voltaje. El expresidente Mauricio Macri lanzó una dura respuesta dirigida al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, profundizando las grietas en la relación entre ambos espacios políticos y dejando en claro que el apoyo parlamentario no es un cheque en blanco.
El origen del cortocircuito
El detonante del cruce fueron las declaraciones y movimientos de Martín Menem en el Congreso, donde los libertarios intentan imponer condiciones sin terminar de consolidar una coalición formal con el macrismo.
Desde el entorno de Macri reina el fastidio: consideran que el Gobierno se adjudica los logros parlamentarios pero destrata al PRO a la hora de la toma de decisiones. El expresidente busca marcar la cancha y recordar que, sin los votos de su estructura, las leyes clave del oficialismo corren serio riesgo.
Una relación en la cuerda floja
El cruce no es un hecho aislado, sino el reflejo de una relación que se viene tensando en las últimas semanas. Los puntos de conflicto clave son:
- El reparto de poder: El PRO reclama mayor protagonismo en las segundas y terceras líneas del Gobierno, donde ven “falta de gestión”.
- La estrategia legislativa: Macri exige una mesa de coordinación real, no solo llamados de urgencia cuando las papas queman.
- La identidad del voto: Ambos espacios disputan el mismo electorado de cara a las elecciones legislativas del año que viene.
¿Ruptura o negociación?
Cerca de Javier Milei intentan bajarle el tono al conflicto, conscientes de que necesitan al PRO para garantizar la gobernabilidad. Sin embargo, el contraataque de Macri demuestra que el expresidente no está dispuesto a que su partido sea absorbido por el fenómeno libertario.
El escenario: Mientras el Presidente intenta hacer equilibrio para mantener la paz social y económica, sus principales espadas políticas abren un frente de batalla inesperado con su aliado más estratégico. Los próximos días serán clave para ver si hay una tregua o si el bloque opositor-aliado empieza a crujir en el Congreso.
